Normativa17/10/2026· 8 min de lectura

Módulos o estimación directa: qué régimen conviene al autónomo de reformas

Módulos o estimación directa para autónomos de reformas: qué oficios entran, los límites que te excluyen, cómo se calcula cada uno y cuándo cambiar.

Cada diciembre miles de autónomos de reformas tienen una decisión abierta que muchos no revisan: seguir en módulos o pasar a estimación directa. Muchos están en el régimen que les puso la gestoría al darse de alta hace diez años, y desde entonces han cambiado los clientes, la furgoneta, la plantilla y el margen. Esta guía explica, con carácter general, en qué consiste cada régimen, quién puede estar en módulos, con qué números se compara y cuándo conviene cambiar. Los importes cambian cada año: la decisión final hazla con tu gestoría y con tus cifras reales delante.

Qué es cada régimen, en una frase

  • Estimación directa: tributas por tu beneficio real: ingresos menos gastos deducibles. En su modalidad simplificada (facturación por debajo de 600.000 € al año) es la modalidad habitual de los reformistas que no están en módulos. Cada trimestre adelantas un 20 % del rendimiento acumulado con el modelo 130 y declaras el IVA por el régimen general.
  • Estimación objetiva, los módulos: Hacienda no mira lo que ganas, sino unos indicadores de tu actividad (personal, vehículo, local) y a partir de ellos fija un rendimiento estimado. Pagas sobre esa estimación, factures lo que factures. Cada trimestre adelantas un porcentaje de ese rendimiento con el modelo 131 (un 4 % con carácter general, un 3 % con un empleado y un 2 % sin empleados) y el IVA va por el régimen simplificado, que también se calcula por módulos.

Los módulos son para personas físicas y, con requisitos, para comunidades de bienes formadas por ellas. Si trabajas a través de una sociedad limitada, la pregunta no se plantea: la sociedad tributa por el Impuesto sobre Sociedades.

Qué actividades de reformas pueden estar en módulos

La orden anual de módulos incluye casi todos los oficios de la reforma, cada uno con su epígrafe del IAE:

  • Albañilería y pequeños trabajos de construcción en general.
  • Instalaciones eléctricas y montajes.
  • Fontanería, frío, calor y aire acondicionado.
  • Revestimientos, solados y pavimentos.
  • Colocación de aislamientos.
  • Carpintería y cerrajería.
  • Pintura y revestimiento con papel.
  • Trabajos en yeso y escayola y decoración.

Lo que no entra es la construcción completa de edificios ni la promoción. Si en tu alta figura un epígrafe de construcción completa, estás en directa aunque hagas reformas. Y si combinas una actividad en módulos con otra en directa, con carácter general todas pasan a directa: los dos regímenes no conviven en un mismo autónomo.

Los límites que te sacan de módulos

Para estar en módulos hay que cumplir, cada año, unos límites referidos al año anterior:

  • Ingresos del conjunto de tus actividades: 250.000 € al año.
  • Dentro de esa cifra, lo facturado a empresas y profesionales: 125.000 € al año. Aquí cuentan las constructoras para las que subcontratas, los promotores y las empresas que reforman un local. Si trabajas mucho para comunidades de propietarios, pregunta a tu gestoría cómo computan.
  • Compras de bienes y servicios, sin contar las inversiones en inmovilizado (maquinaria, vehículos, herramientas): 250.000 € al año.
  • Un número máximo de personas empleadas que la orden fija para cada epígrafe; tu gestoría te dirá el de tu actividad.

Dos avisos. Primero, estos son los límites transitorios que vienen prorrogándose año tras año; la prórroga suele aprobarse a final de año, así que comprueba cada año que sigue vigente. Segundo, el de 125.000 € es el que más reformistas descubre tarde: una buena temporada con una constructora puede superarlo sin que la facturación total parezca grande. Si te pasas, la exclusión es automática, tiene efecto el año siguiente y te obliga a estar al menos tres años en directa.

Cómo se compara: ejemplo práctico con supuestos ilustrativos

Imagina un albañil autónomo sin empleados, con una furgoneta y sin local, que en un año factura 90.000 € sin IVA y tiene 48.000 € de gastos deducibles: materiales, alguna subcontrata, furgoneta, seguros, cuota de autónomos, teléfono y gestoría.

  • En estimación directa simplificada su rendimiento es la diferencia, 42.000 €, menos el porcentaje de gastos de difícil justificación (un 5 % con carácter general, elevado al 7 % en los últimos ejercicios, con tope de 2.000 €). Tributa sobre unos 40.000 €.
  • En módulos, aplicando los indicadores de albañilería de la orden vigente (titular sin empleados, la furgoneta por su potencia fiscal, sin local) y las correcciones para empresas de pequeña dimensión, su gestoría obtiene un rendimiento estimado en torno a 15.000 € al año. La cifra es ilustrativa: la real depende del epígrafe, del municipio, del vehículo y de las reducciones que apruebe Hacienda ese año.

En este supuesto, módulos le hace tributar por menos de la mitad de lo que gana. Ahora cambia una cosa: un año flojo, con 25.000 € de rendimiento real. En módulos seguiría pagando sobre los mismos 15.000 € estimados, porque la estimación no baja aunque bajen tus obras. Y con 10.000 € de rendimiento real, o con pérdidas, módulos le haría tributar por más de lo que ha ganado, mientras que en directa la pérdida cuenta: con carácter general, reduce tus otras rentas del año y lo que sobre se compensa en los cuatro años siguientes.

La lectura es sencilla: módulos premia al que gana claramente más de lo que Hacienda le estima y castiga al que tiene márgenes ajustados o años irregulares.

Cuándo suelen convenir los módulos

  • Tu beneficio real está de forma estable por encima del rendimiento estimado que calcula tu gestoría.
  • Tus clientes son sobre todo particulares, y la facturación a empresas y profesionales queda lejos de los 125.000 €.
  • Tienes pocos gastos deducibles en proporción a lo que facturas y no prevés inversiones grandes.
  • Valoras saber de antemano lo que vas a pagar cada trimestre y llevar menos contabilidad.

Cuándo suele convenir la estimación directa

  • Trabajas con márgenes ajustados, tienes años muy desiguales o prevés pérdidas.
  • Vas a invertir en maquinaria, furgoneta nueva o nave y quieres que esas inversiones y sus gastos reales cuenten en tu rendimiento.
  • Tu clientela es cada vez más de constructoras, promotores y empresas.
  • Piensas crecer en plantilla por encima del límite de tu epígrafe o pasar a una sociedad.
  • Compras mucho material en relación con lo que facturas: en el IVA simplificado la cuota se calcula por módulos y con un mínimo, no por la diferencia exacta entre el IVA que repercutes y el que soportas, y eso puede jugarte en contra.

Un detalle del IVA que afecta a ambos regímenes: si trabajas para un promotor o como subcontratista de otra empresa en obras de construcción o rehabilitación de edificios, puede aplicarse la inversión del sujeto pasivo, que cambia cómo se emiten y declaran esas facturas. Pregunta a tu gestoría antes de emitir la primera factura.

Cómo y cuándo se cambia

  • Al darte de alta en un epígrafe que admite módulos, entras en módulos por defecto. Si prefieres directa, lo indicas en el mismo modelo 036 o 037 del alta.
  • Para pasar de módulos a directa, renuncias en diciembre con el modelo 036 o 037, con efectos desde el 1 de enero. También vale la renuncia tácita: presentar el primer pago fraccionado del año en directa, con el modelo 130, en abril. La renuncia al IRPF por módulos arrastra la del IVA simplificado; van juntas.
  • La renuncia te vincula tres años. Pasados, puedes revocarla, también en diciembre, si sigues cumpliendo los límites.
  • Dentro del año no se cambia. Por eso la decisión se prepara en noviembre con los números de enero a octubre y una previsión del año siguiente: empleados, inversiones y facturación a empresas.

Errores que se repiten

  • Creer que módulos significa no llevar papeles. Sigues emitiendo facturas completas, conservando las recibidas y llevando el libro de bienes de inversión; y, cuando entren en vigor la factura electrónica entre empresas y Verifactu (si facturas con programa), afectarán también a quien tributa por módulos.
  • No vigilar la facturación a empresas y profesionales a lo largo del año y enterarse de la exclusión en la renta.
  • No avisar a los clientes empresa, profesionales o comunidades de que tributas por módulos: en los epígrafes de construcción esas facturas llevan una retención del 1 % y, si el cliente no lo sabe, acabáis rectificando facturas.
  • Renunciar a módulos por una inversión puntual sin pensar en los tres años de permanencia.

En los dos regímenes necesitas tus números reales

Da igual el régimen: para decidir bien tienes que saber cuánto ganas de verdad en cada obra. En módulos sin controlar gastos no sabes si Hacienda te estima por debajo o por encima de la realidad; en directa, cada ticket perdido es beneficio que no has tenido y por el que pagas. Revoko te deja partir del presupuesto, convertirlo en obra cuando el cliente acepta, cargar los gastos con una foto del ticket y emitir las facturas, de forma que al cerrar cada obra tienes juntos sus ingresos y sus gastos para saber el margen real. Con esos datos, la comparación de diciembre con tu gestoría es más rápida y se hace con tus cifras, no con las de otro. Empieza gratis en revoko.app.

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